Rellenos faciales
Procedimientos faciales no quirúrgicos

Rellenos faciales
Recuperar volumen y armonía facial
Los rellenos faciales son tratamientos de medicina estética que permiten aportar volumen a determinadas zonas del rostro, mejorar sus contornos y suavizar algunos surcos relacionados con la pérdida de soporte de los tejidos.
Con el paso del tiempo, el rostro experimenta cambios en la distribución de la grasa, la calidad de la piel y las estructuras que proporcionan volumen y definición facial.
Estas modificaciones pueden hacer más visibles determinados pliegues y alterar las proporciones del tercio medio e inferior de la cara.
¿Quiénes son candidatos a los rellenos faciales?
Los tratamientos con rellenos faciales pueden estar indicados en adultos que presentan pérdida de volumen o desean modificar determinados contornos faciales sin recurrir inicialmente a una intervención quirúrgica.
Entre las situaciones que pueden valorarse destacan:
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Pérdida de volumen en determinadas zonas del rostro.
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Surcos y pliegues faciales relacionados con cambios en los tejidos.
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Labios con poco volumen o contornos que se desean redefinir.
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Alteraciones de las proporciones entre distintas regiones faciales.
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Personas que desean una corrección localizada mediante técnicas inyectables.
Antes del tratamiento es fundamental estudiar la anatomía, los antecedentes médicos, los tratamientos previos y las expectativas individuales.
No todos los tipos de arrugas o pérdidas de volumen pueden corregirse mediante rellenos. La indicación depende de la zona, de las características del producto y del estado de los tejidos.
PROCEDIMIENTO
¿Cómo se realizan los rellenos faciales?
El principal objetivo de los rellenos faciales es aportar volumen allí donde está indicado y mejorar determinados contornos, respetando los rasgos naturales del paciente.
Estudio del volumen y las proporciones
Se analizan las zonas que han perdido volumen o presentan surcos, la calidad de los tejidos y el objetivo del paciente. También se revisan antecedentes, contraindicaciones y riesgos.
Relleno adaptado a cada zona
Se selecciona un relleno con indicación adecuada para la zona, frecuentemente basado en ácido hialurónico. El producto, la cantidad y el plano de aplicación se individualizan.
Infiltración en puntos seleccionados
Mediante aguja o cánula, el profesional deposita el material en los planos anatómicos indicados para aportar volumen, mejorar contornos o suavizar determinados surcos.
Comprobación del contorno facial
Tras la aplicación se evalúa la distribución del producto y se facilitan cuidados personalizados, información sobre posibles reacciones y señales que requieren atención urgente.
POSTOPERATORIO
Recuperación después del tratamiento de rellenos faciales
Puede aparecer inflamación, enrojecimiento, sensibilidad o algún hematoma. La intensidad y duración varían según el producto y la zona.
Es fundamental respetar las revisiones programadas y las recomendaciones del cirujano para favorecer una recuperación adecuada.
OTROS SERVICIOS
Rellenos faciales y toxina botulínica: ¿qué diferencias hay?
La toxina botulínica y los rellenos faciales son tratamientos inyectables con mecanismos de acción diferentes.
Los rellenos faciales se utilizan para aportar volumen, modificar determinados contornos y corregir algunas pérdidas de volumen de los tejidos.
Inyección de toxina botulínica
Se utiliza para reducir temporalmente la contracción de determinados músculos y suavizar las arrugas de expresión.
La posibilidad de combinar diferentes procedimientos debe estudiarse de forma individualizada, teniendo en cuenta las necesidades estéticas, las características anatómicas y la seguridad de cada paciente.