Inyección de toxina botulínica (BOTOX®)
Procedimientos faciales no quirúrgicos

BOTOX
Suaviza las arrugas de expresión
El tratamiento con toxina botulínica es un procedimiento de medicina estética que permite suavizar temporalmente determinadas arrugas de expresión mediante la relajación controlada de los músculos responsables de su aparición.
Las líneas del entrecejo, la frente y las conocidas patas de gallo están relacionadas, en parte, con los movimientos repetidos de la musculatura facial. Con el paso del tiempo, estas líneas pueden hacerse más visibles incluso cuando el rostro está en reposo.
Conocido popularmente como bótox, este tratamiento requiere una valoración médica individualizada y la utilización de un medicamento autorizado para la indicación correspondiente.
¿Quiénes son candidatos al tratamiento con toxina botulínica?
Las infiltraciones de toxina botulínica pueden estar indicadas en adultos que desean reducir la apariencia de determinadas arrugas relacionadas con la contracción muscular.
Entre las situaciones que pueden motivar una consulta destacan:
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Arrugas verticales del entrecejo que aparecen al fruncir el ceño.
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Líneas horizontales de la frente relacionadas con la elevación de las cejas.
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Patas de gallo que se forman alrededor de los ojos al sonreír.
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Personas que desean valorar un tratamiento temporal y no quirúrgico de las arrugas de expresión.
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Pacientes que buscan una mejoría discreta, respetando sus rasgos faciales.
La toxina botulínica no es adecuada para todas las personas ni permite corregir cualquier tipo de arruga. Su indicación depende de las características faciales y del medicamento autorizado que se utilice.
PROCEDIMIENTO
¿Cómo se realiza la Inyección de toxina botulínica?
El objetivo de las inyecciones de toxina botulínica es reducir temporalmente la actividad de determinados músculos faciales, suavizando las arrugas que se forman durante la expresión.
Análisis de las arrugas de expresión
Se estudian el movimiento del entrecejo, la frente y la zona periocular, junto con la anatomía facial y los antecedentes médicos. El tratamiento se indica tras una valoración individualizada.
Selección de puntos de aplicación
El profesional determina las zonas y la cantidad adecuada de toxina botulínica según el producto autorizado, la intensidad de la contracción muscular y el resultado que se busca.
Microinyecciones precisas
Se administran pequeñas cantidades de toxina botulínica mediante una aguja fina en músculos faciales seleccionados, con la finalidad de reducir temporalmente su contracción.
Indicaciones tras la sesión
El tratamiento suele ser ambulatorio. Se facilitan indicaciones para evitar frotar las zonas tratadas y se establece, cuando proceda, una revisión para valorar su evolución.
POSTOPERATORIO
Recuperación después del tratamiento con Inyección de toxina botulínica
Pueden aparecer pequeños puntos de enrojecimiento, sensibilidad o algún hematoma en las zonas de inyección; habitualmente son transitorios.
Es fundamental respetar las revisiones programadas y las recomendaciones del cirujano para favorecer una recuperación adecuada.
OTROS SERVICIOS
Toxina botulínica y rellenos faciales: ¿qué diferencias hay?
La toxina botulínica y los rellenos faciales son tratamientos inyectables con mecanismos de acción diferentes.
La toxina botulínica se utiliza para reducir temporalmente la contracción de determinados músculos y suavizar las arrugas de expresión.
Rellenos faciales
Se utilizan para aportar volumen, modificar determinados contornos y corregir algunas pérdidas de volumen de los tejidos.
La posibilidad de combinar diferentes procedimientos debe estudiarse de forma individualizada, teniendo en cuenta las necesidades estéticas, las características anatómicas y la seguridad de cada paciente.