Procedimientos faciales no quirúrgicos
Cirugía PLÁSTICA ESTÉTICA
Los procedimientos faciales no quirúrgicos permiten mejorar distintos aspectos del rostro sin necesidad de cirugía, con tratamientos adaptados a las necesidades de cada paciente.
Entre ellos se incluyen la toxina botulínica (BOTOX®) para suavizar determinadas líneas de expresión, los rellenos faciales para recuperar o mejorar volúmenes, el plasma rico en plaquetas para favorecer la regeneración y calidad de la piel, y la mesoterapia facial para aportar hidratación, luminosidad y mejorar el aspecto general del rostro.
El objetivo es conseguir resultados naturales, equilibrados y progresivos, respetando siempre la expresión y la armonía facial.
Inyección de toxina botulínica
Colocación de rellenos faciales
Plasma rico en plaquetsa
Mesoterapia facial
Inyección de toxina botulínic (BOTOX ®)
La toxina botulínica tipo A es un tratamiento inyectable utilizado para suavizar temporalmente determinadas arrugas dinámicas del rostro, es decir, aquellas relacionadas con la contracción repetida de los músculos faciales.
Se emplea principalmente en zonas como el entrecejo, la frente y las líneas del contorno de los ojos. Su objetivo es disminuir de forma selectiva la actividad de determinados músculos sin perder la naturalidad de la expresión facial.
¿En qué consiste el tratamiento con toxina botulínica?
El procedimiento se realiza mediante pequeñas infiltraciones con una aguja muy fina en puntos musculares previamente seleccionados tras valorar la anatomía y la expresión de cada paciente.
La toxina actúa bloqueando temporalmente la señal nerviosa que provoca la contracción muscular. Los efectos comienzan a apreciarse progresivamente durante los días posteriores y son temporales.
Recuperación
La incorporación a las actividades habituales suele ser inmediata. Puede aparecer un ligero enrojecimiento, sensibilidad o algún pequeño hematoma en los puntos de inyección. Se recomienda evitar frotar o masajear las zonas tratadas durante el periodo indicado por el profesional.

Colocación de rellenos faciales
Los rellenos faciales son tratamientos inyectables destinados a restaurar o aportar volumen en determinadas zonas del rostro, mejorar contornos y tratar algunos pliegues o depresiones.
Dependiendo del producto utilizado y de las necesidades de cada paciente, pueden emplearse en regiones como los labios, pómulos, mentón o línea mandibular. Entre los materiales utilizados se encuentra el ácido hialurónico, una sustancia que también está presente de forma natural en los tejidos.
¿En qué consiste la colocación de rellenos faciales?
El tratamiento comienza con una valoración detallada de las proporciones faciales y de las zonas que se desean tratar.
El producto se introduce en planos específicos mediante una aguja o una cánula, seleccionando la cantidad y localización de forma individualizada. El objetivo es mejorar el volumen o el contorno manteniendo el equilibrio con el resto de los rasgos faciales.
Recuperación
Puede aparecer inflamación, sensibilidad, enrojecimiento o pequeños hematomas después de la infiltración. Estas reacciones suelen ser transitorias y disminuyen progresivamente durante los días posteriores. Los rellenos deben ser administrados por profesionales cualificados, ya que, aunque infrecuentes, existen complicaciones vasculares potencialmente graves.

Plasma rico en plaquetas
El plasma rico en plaquetas (PRP) es un tratamiento autólogo, es decir, utiliza componentes obtenidos de la propia sangre del paciente.
Las plaquetas contienen factores de crecimiento relacionados con los procesos de reparación de los tejidos. En medicina estética, el PRP se utiliza con el objetivo de favorecer la regeneración cutánea y mejorar aspectos como la textura y la calidad de la piel. La evidencia disponible muestra resultados prometedores, aunque todavía existen diferencias entre protocolos y no todos los efectos atribuidos al tratamiento están establecidos con el mismo nivel de evidencia.
¿En qué consiste el tratamiento con PRP?
Se extrae una pequeña cantidad de sangre del paciente y se procesa mediante centrifugación para separar y concentrar la fracción rica en plaquetas.
El preparado obtenido puede aplicarse mediante pequeñas infiltraciones en determinadas zonas del rostro o utilizarse junto con otros procedimientos, como el microneedling, según la indicación médica.
Recuperación
La recuperación suele ser breve. Después del tratamiento pueden aparecer sensibilidad, inflamación o pequeños hematomas, que habitualmente disminuyen en pocos días. Al utilizar material autólogo, resulta especialmente importante que la extracción y manipulación de la sangre se realicen bajo condiciones estrictas de esterilidad.

Mesoterapia facial
La mesoterapia facial consiste en realizar múltiples microinyecciones superficiales en la piel con preparados cuya composición puede variar según el producto utilizado y la indicación establecida.
Entre las formulaciones estudiadas se encuentran preparados basados en ácido hialurónico no reticulado y otras sustancias. El tratamiento se plantea principalmente para mejorar características como hidratación, luminosidad o textura cutánea. Sin embargo, la evidencia científica sobre la mesoterapia facial es heterogénea: algunos estudios han observado mejoras, mientras que revisiones y otros trabajos señalan que todavía faltan datos sólidos para establecer su eficacia de forma concluyente.
¿En qué consiste la mesoterapia facial?
El procedimiento se realiza mediante pequeñas infiltraciones intradérmicas distribuidas por las zonas seleccionadas del rostro.
La composición del producto, la profundidad de aplicación y el número de sesiones deben determinarse de manera individualizada, atendiendo a las características de la piel y al tratamiento utilizado.
Recuperación
Después de la sesión puede aparecer un ligero enrojecimiento, inflamación, sensibilidad o pequeños hematomas en los puntos de aplicación. Estas reacciones suelen ser temporales. La evolución y las pautas posteriores dependerán del producto utilizado y del protocolo indicado para cada paciente.
